Incómodo merchandising

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¿Merchandising acertado o ironía? Un parasol Ford en un coche Nissan

Casi siempre son una decisión incómoda para los departamentos de marketing.  Se trata de los regalos promocionales, merchandising o, como las llamaba mi primer jefe, chucherías con logo.  

No me refiero a los grandes regalos para clientes VIP, sino a esos pequeños detalles que intentan agradar a todo el mundo a un mínimo precio: bolígrafos, libretas, agendas, etc.  Ya es complicado acertar con un regalo aun teniendo presupuesto para ello, pues imagina lo complicado que es cuando se trata de elegir algo cuando no se conoce los gustos de quien lo va a usar y solo se dispone de unos céntimos por  persona.  Por ello muchas veces acaban en manos de gente que nunca será cliente nuestro o simplemente en la basura.    

La crisis y la optimización de los presupuestos han disminuido la inversión en estos detalles, pero aún son unos invitados recurrentes de los departamentos de marketing.  Como he dicho siempre es difícil acertar de pleno, pero ahí van algunos consejos que he ido aprendiendo que pueden ayudar a elegirlos:

  •  Ten cuidado con los precios.  Siempre manejamos presupuestos limitados, pero no por ello debes escoger la peor calidad.  Si algo te parece demasiado barato para ser lo que parece, obedece a ese instinto.  Las muestras y los catálogos no siempre representan la calidad de lo que vas a recibir, y es bastante frecuente que cuando pidas productos demasiado baratos entre tu pedido venga mercancía defectuosa.  A veces es mejor no regalar nada que regalar algo que no va a funcionar.
  • Escoge regalos funcionales.  Si el detalle es útil tendrá más posibilidades de que lo conserve.
  • Intenta crear una historia alrededor del regalo o vincúlalo creativamente con la empresa. Puedes hacerlo con una tarjeta o usando el envoltorio.  Por ejemplo, con un buen mensaje puedes convertir una simple linterna de bolsillo en un “instrumento para iluminar los oscuros momentos de esta crisis”. 
  • No descartes “eso que nunca compraría pero que si me lo regalan, me lo quedo“.  A veces el verdadero valor del obsequio está en su originalidad, en su capacidad de dar que hablar y de llamar la atención a otros. 
  • Huye de los regalos recurrentes a menos que el tuyo sea extraordinario.  Te aseguro que si regalas agendas, calendarios o bolígrafos, habrá competencia y  no necesariamente el tuyo va a ser el más bonito u original de todos los que recibirá tu cliente.

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