El caso del precio menguante

Continuando con mi buceo por las revistas de Google Books encontré una lista de precios de electrodomésticos de 1958 en la revista Kiplinger´s.  Es interesante comparar esos precios con los actuales para ver si han variado o no.

Si entras en este vínculo donde aparece la inflación acumulada a lo largo de los años en EEUU, verás que un dolar de 2010 tiene un valor 7,525 veces mayor que el de 1958, así que es posible  llevar los precios de aquella época a esta (al menos con cierta aproximación).  El número parece más o menos correcto si uno observa que los ingresos familiares promedios de EEUU en 1958 eran de 5.000$ anuales y los actuales de unos 31.000$ anuales (un poco menos de las 7,525 veces de la tabla, pero aproximado).

Lo que he hecho es comprarar los precios de aquella época con los  productos que podrían ser sus equivalentes en la actualidad.  Resulta interesante comprobar que el  esfuerzo que representaban para una familia normal era mucho más alto del que significa en el presente.  Dicho en palabras más simples:  se han ido haciendo más baratos para el consumidor gracias a las economías de escalas (a mayor cantidad de unidades producidas, menor coste), aparición de tecnologías más eficientes, aumento de la competencia y mejoras en la distribución. 

A todo esto hay que sumar que en aquella época un electrodoméstico era  un símbolo de status.  Aunque en la actualidad ya no es así, en cualquier tienda encontraremos algunos precios que equivalen a un aparato del 58 en el 2010.  No es una locura encontrar TVs de 2.000$ o refrigeradores a 1.800$, en ellos el valor del producto -además de una óptima calidad- sigue siendo el prestigio que poseían los del pasado.

En general el rango de precios se ha hecho más amplio y aunque algunos están dispuestos a pagar el máximo por un producto de alta gama, lo cierto es que hoy en día  es más fácil acceder a la tecnología.   Definitivamente un argumento en contra de aquello de que “todo tiempo pasado es mejor”.