¿Lo bueno, si caro, dos veces bueno?

Este es un post que publiqué hace tiempo en otro blog.  En estos días he estado participando en un foro con los alumnos del International MBA Executive de Fundesem en el que hemos hablado de fijación de precios, así que me pareció interesante refrescarlo.
 
Hace un par de años aparecieron las conclusiones de una investigación del Harvard Graduated Business School que demostró el mecanismo de un proceso que, aunque parece evidente no siempre estamos conscientes de él.
El estudio era simple: consistía en hacer probar a una persona varias copas de vino de las cuales sólo conocían su precio. Tras probar las copas, la mayoría de los investigados acabaron eligiendo al de mayor precio como su preferido. Lo que no sabían era que el vino era el mismo en todas las copa. Era sencillo suponer que estamos condicionados a asociar calidad a altos precios, sin embargo lo sorprendente del estudio es que durante todo el proceso se monitoreaban las reacciones del cerebro, y las zonas que controlan el placer efectivamente registraban sensaciones más intensas con el vino “más caro”.
Entonces no se trata de una simple respuesta condicionada, el vino más caro realmente “gusta más” aunque sea igual que el barato. Esto explica que estemos dispuestos muchas veces a pagar más por productos que tienen una marca prestigiosa aunque seamos incapaces de notar la diferencia, nos  sugestionamos no solo al punto de creer, sino de sentir realmente que son mejores.

Ford Torino 1971

Te recomiendo que entres en Google Books, concretamente en el apartado de revistas.  Vas a encontrar  publicaciones de todo el siglo XX y sus artículos con el contexto en el que aparecieron.  Es una posibilidad extraordinaria de sumergirte no solo en una información, sino en todo lo que la rodeaba, como otros acontecimientos contemporáneos, la estética y la moral.

Una de las cosas que mejor sitúa al lector en la época es la publicidad de esas revistas.  Es una delicia repasar los anuncios de productos ya inexistentes, los estereotipados enfoques de géneros (hombres machos protectores y mujeres serviles), y todo con diseños levantados a manos alzada que son verdaderas obras de arte.

También es un recuerdo de que, aunque no nos demos cuenta,  el tiempo va pasando sobre nosotros sin remedio.  Si lo dudas, busca cualquier revista que date del año de tu nacimiento.  Yo me atreví con la Life del 9 de julio del 1971 y encontré cosas como este anuncio de Ford Torino.

Sin embargo, aparte de sentirte un poco viejo, también puede ser reconfortante descubrir que la moda actual es prácticamente la misma de aquella época.  ¿Sabrías decir de un vistazo cuál de estas imágenes corresponde al anuncio de Estrella Damm en Menorca (2010) y cuál a la Life de 1971?